El papel Kraft

La palabra ‘kraft’, proviene del alemán y significa ‘resistencia’,. término adecuado ya que, por su composición, es mucho más resistente que los papeles convencionales. 

El papel Kraft, y el proceso del mismo nombre que transforma químicamente fibras de madera en pulpa de celulosa, surgió en 1879 de la mano de Carl F. Dahl.

Los componentes de la madera son la lignina y la celulosa. Ambas deben separarse, para ello, las astillas de madera se hierven formando una «pasta blanca» hecha de sulfuro de sodio e hidróxido de sodio. Este proceso químico rompe la lignina y la celulosa, dejando la pulpa de madera maciza y una especie de «pasta oscura». Las astillas de madera se han convertido en pulpa y se filtran para eliminar los trozos más grandes. 

Después se lava para eliminar cualquier residuo de suciedad en la cocción y tras esto se puede transformar en muchos y variados productos de papel.

El papel kraft es muy fuerte, debido a su reducido contenido de lignina y su alta relación de azufre, para su fabricación se pueden utilizar todos tipos de madera, incluyendo pino resinoso y bambú, que se dejan fuera de los procesos tradicionales de fabricación de papel. Además, debido al hecho de que casi todos los productos químicos utilizados en el proceso son recuperados y reutilizados, se trata de un método autosostenible. Los principales subproductos que no se reciclan son la trementina y el tall oil, que se utilizan para otros fines de fabricación. Al no aplicarle un «blanqueamiento» adicional, se evita que disminuya la su resistencia. El resultado es un papel grueso, de color marrón, muy resistente y de superficie rugosa.

Debido a estas propiedades de durabilidad y de resistencia y a su aspecto que recuerda a los papeles reciclados (textura rugosa y color tonos tierra), el uso del papel Kraft se ha reservado habitualmente para embalar y proteger objetos sensibles al deterioro, sin embargo desde hace unos años puede apreciarse que se le ha dado una vuelta a la idea que se tenía sobre él. Ha pasado de ser un papel feo y no muy agradable al tacto, a uno con encanto que desprende calidez y trabajo artesano y de calidad. En muchos de los diseños en los que se utiliza el papel kraft como principal elemento estético, se busca comunicar conceptos como hecho a mano o de modo tradicional.

Por sus referencias de respeto al medio ambiente, sus usos se han diversificado, desde tiendas relacionadas con el diseño que lo utilizan para regalo como papel de envolver o bolsas creativas donde aplican su marca, a entidades públicas que hacen gala de uso de soportes y páginas de documentos en sus manuales de uso respetuosos con el planeta.

El acabado en karft de nuestras cajas aportan ese sello de sencillez y personalidad que tanto se aprecia en la actualidad.

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