Bosques sostenibles

El concepto  moderno de Gestión Forestal sostenible tiene su origen en la Conferencia interministerial de Helsinki, que tuvo lugar en el año 1993. Se la definía como la administración y uso de los bosques de manera que mantengan su biodiversidad, productividad, capacidad de regeneración, vitalidad y su potencial de cumplir, ahora y en el futuro, funciones ecológicas, económicas y sociales relevantes, a escala local, nacional y global, sin causar daño a otros.  

Hasta hace relativamente poco la superficie forestal de Europa estaba disminuyendo. Gracias a una mejora en la gestión de la industria maderera y a la aparición de los bosques sostenibles, en las dos últimas décadas ha comenzado a aumentar de nuevo sensiblemente. Su gestión se asienta en tres pilares claves:

  • Económico: Es necesaria la existencia de un interés económico para la consevación del entorno forestal. Cuando no existe, la zona puede ser abandonada por la población local y degradarse.
  • Social: Su explotación permite fijar población en el ámbito rural, algo que favorece el cuidado de esos ecosistemas.
  • Ambiental: Una gestión sostenible de los bosques permite a la naturaleza que se regenere y conservar recursos de forma indefinida. Ayuda a mantener la biodiversidad y a reducir los gases de efecto invernadero, lleva a cabo la regulación hídrica y protege los suelos.

Además de estas tres claves, la figura del consumidor es fundamental. Para conseguir unos bosques sostenibles, cada individuo debe tener en cuenta los procesos de sostenibilidad desde la responsabilidad del consumo.

Los bosques sostenibles deben:

  • Utilizar especies autóctonas, preferiblemente.
  • Dejar un porcentaje de árboles sin talar. Esto permite que no desparezca la biodiversidad del bosque y favorece la regeneración del mismo.
  • Plantar nuevos árboles si la regeneración no es posible.
  • Realizarse estudios cada cierto tiempo para la tala y eliminación de árboles viejos y enfermos. De esta manera se favorece el crecimiento de los árboles en buen estado.

La aparición de los bosques sostenibles no quiere decir que estos vayan a sustituir a los bosques naturales. Las selvas tropicales y otras formaciones boscosas naturales deben ser conservadas. Estos bosques sostenibles deben utilizarse para abastecer a la industria de manera que se respeten los bosques naturales .

En el contexto más amplio del desarrollo sostenible, la gestión forestal contribuye también a la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza, el desarrollo económico y el uso racional del territorio. Una buena gestión de los bosques asegura la supervivencia de sus ecosistemas y mejora sus funciones medioambientales, socioculturales y económicas.

Por lo tanto, buscar una mayor sostenibilidad para los bosques no se limita tan solo a la lucha contra el cambio climático, sino que tiene otros objetivos, casi todos ellos complementarios entre sí: 

  • producción de bienes
  • protección del suelo, el agua y otros elementos ambientales; conservación de la biodiversidad
  • apoyo a los medios de subsistencia y disminución de la pobreza.
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